La historia de Patou Solidarité

¿Por qué Patou Solidarité, por qué Ecuador, por qué ahora … ?

Patou Solidarité nació de un drama, de la pérdida de un ser querido, Patou, Patrick Vieillard, el marido de Myriam en un accidente de tráfico a la edad de 31 años mientras que regresaba del trabajo en abril 2010. Myriam y el habían planificado dedicarse a realizar actividades humanitarias cuando sus hijos serian más grandes, y viajar por el mundo ayudando la gente que lo necesitaría. Cuando algo así llega, nos quedamos paralizados un tiempo sin saber dónde ir ni qué hacer.

Patrick Vieillard

Patrick Vieillard

Y luego, como un signo, una colega estudiante osteópata le hablo del Ecuador donde buscaban ambulancieros en un hospital de medicina alternativa de Riobamba en Los Andes. En un golpe de deseo, pero también porque hace mucho tiempo que huele que algo debe cambiar, que es ahora que hay que hacer algo, es ahora que debe ser útil, decide ir allá sin hablar una palabra de castellano.

Durante 15 días, con un diccionario, visita La Cruz Roja de Quito, se va al hospital de Riobamba, visita una comunidad de Calpi. Durante estos primeros días, recibe correos electrónicos de una comunidad en Amazonia pidiendo visitarlos. Habiéndose ido muy rápido sin vacuna de la fiebre amarilla, vacila un poco pero finalmente decide irse por allá. Es acogida en Tena por Ramiro, líder de la comunidad Kichwa de Jatun Yacu. Y allí, es el encanto total porque las personas de la comunidad son adorables, el sitio es maravilloso, la selva es afable aunque intrigante, todo allí es una vida natural, lejos de las ansias de Francia donde todo está solo consumo, lucha de siempre mas, lamentos, plata y poder. Aquí, la prioridad de la comunidad es vivir lo mejor posible con lo que el bosque y el rio les dan, son unidos y se ayudan lo más posible. Su miseria es grande pero su sonrisa todavía más grande. Allá, un simple cepillo para el cabello es un regalo. Utilizan bolsos de plásticos como carteras, se pasan la ropa de hermano en hermano y hermana en hermana, casi no tienen zapatos, camas de madera sin colchón, el lavado de la ropa a mano en el mismo lugar donde se limpia y donde se hace la vajilla porque es la única llegada de agua. No hay baños. Para ir al baño, es afuera o sino se deben ir en la casa del vecino (un hermano) que tiene suerte de tener una casita y baños, pero no se puede molestarlo demasiado. Y sin embargo Domingo le acoge siempre con su sonrisa inmensa que se dirige al corazón, Gloria es un poco tímida pero también tiene una sonrisa inolvidable, Rubi y sus hermanas, Judith y Gloria se encargan de la casa, sus dos hijos, la cocina y la limpieza. Helena, la mamá está siempre por todos lados con su cesta para ir a cosechar la yuca o plátanos o naranjas. Domingo se encarga de la pesca e igual que en Francia, se va a las 3 de la mañana a pie con su red de pesca para pescar en el rio.
Se debe saber que como Myriam había perdido su tarjeta de crédito y se había hecho robado su teléfono, no tenía dinero para participar financieramente como los otros voluntarios, pero la acogieron con la misma sonrisa, el mismo entusiasmo porque para ellos lo que cuenta sobretodo es la voluntad, las ganas de ayudar y cambiar las cosas.

Myriam volvió a Francia, volvió a su trabajo como ambulanciera pero se dio cuenta que no podía quedarse sin hacer nada, no podía hacer como si no había visto nada, ni vivido nada. No podía vivir en esta grande casa con todos estos gadgets. Podemos vivir sin tele, no necesitamos el último celular, no necesitamos los últimos productos de belleza, ni el jersey a la moda o los nuevos zapatos solo porque las viejas son un poco usadas. Podemos lavarnos solo con un jabón, no necesitamos tomar un baño. Tenemos mucha suerte de recibir atención de salud gratis, ambulancieros que vienen a buscarnos a domicilio, tener un coche, tener una casa con un techo bien hecho, tener una lavadora, lavajillas, secadora, o simplemente una radio o electricidad. Y cuanto más el tiempo pasaba, más Francia y nuestras exigencias se volvían irrisorias frente a las esperas simples de una pequeña comunidad de Amazonia.

Myriam Vieillard

Myriam Vieillard

Soy Myriam Vieillard y decidí que no podía quedarme sin hacer nada, no podía continuar mas mi vida sabiendo que podía hacer más de lo que ya hacía.
Empecé a hacer correr la voz pero no encontré mucho apoyo. Entonces, me lancé con mis dos hijas mayores Auriane y Yleanna, 17 y 15 años, y mi suegra Odile que se encarga de la tesorería. Decidí crear la asociación porque con el intermediario de una asociación podemos hacer muchas cosas y reunir mucha gente, porque es más fácil solicitar donaciones, y no hay riesgo que colectamos para nosotros mismo y no para una comunidad en Amazonia. Y sobre todo, decidí irme y vivir allá para darme cuenta de sus necesidades y superarlas.
Y esta asociación se llama « Patou Solidarité » en homenaje a un hombre que lo habría hecho igual si hubiera sido en este mundo.

En Francia, mis dos hijas mayores hacen lo posible para hacer conocer la asociación y una amiga formidable muy implicada en el proyecto, Marie Morgane Bog, que nos ayuda mucho también. Esperamos tener mas y mas voluntarios pero ahora, son sobretodo los amigos que hacen colectas. No importa, lo principal es enviar ropa, juguetes, material escolar o otras cosas útiles.
Se puede enviar sus donativos financieros por cheque a la dirección siguiente: PATOU SOLIDARITÉ – 25 rue Pierre Bonnard 44119 GRANDCHAMP DES FONTAINES – FRANCE.
Estos donativos sirven a financiar los envíos o los proyectos allá. Nuestro objetivo es ayudar tanto la comunidad de Jatun Yacu que las familias de Tena. Se puede también enviar a si mismo sus colissimos (55 € para 7kg) a la dirección siguiente: PATOU SOLIDARITÉ – Myriam Vieillard – Correo Central – TENA NAPO – ECUADOR

Les esperamos, les esperan… Gracias por ellos, para que esta asociación no sea vana

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